Los analfabetos del siglo XXI no serán quienes no puedan leer y escribir, si no los que no sean capaces de aprender, desaprender y volver a aprender.
Imagen: The Principal of Change

Llevamos ya varios años viviendo una revolución que nos afecta diariamente, la denominada revolución digital. No somos muy conscientes de ella, una revolución de este tipo, salvo que se produzca mediante la violencia, suele evolucionar día a día y nos adaptamos a ella de manera natural... o no. En este tipo de revoluciones, la edad, las costumbres, la tozudez e incluso los miedos ante ella suelen ser un problema.

Muchos opinareis que más que una revolución es una evolución, yo me inclino más por una revolución por el hecho de que se ha producido en un corto espacio de tiempo y ha modificado rápidamente los comportamientos de las personas.

Delante de nuestras narices, esta revolución ha hecho que cambien nuestras costumbres, nuestros comportamientos, nuestra manera de comunicarnos, en definitiva afecta a todas las relaciones sociales, a nuestra vida personal cotidiana.

En todo este aspecto personal no existen problemas de fondo, poco a poco vas aprendiendo, te habitúas y si te equivocas no pasa nada. Pero... ¿profesionalmente?

Profesionalmente nos encontramos ante un mundo en muchos casos desconocido, cuya evolución es tan rápida que no somos capaces de establecer reglas definitivas para estar en el, acciones que funcionan para unos no funcionan para otros perfiles similares e incluso iguales. Nos encontramos dos factores fundamentales, los dispositivos y las personas, los dispositivos, su hardware y su software cambian a diario y el otro factor, las personas... somos imprevisibles. Esto, unido a que apenas se están dando los primeros pasos en la adopción digital por parte de profesionales y empresas, hace que estemos en una era de analfabetismo digital.

Muchos pensareis que exagero pero este analfabetismo digital (que no se me enfade nadie) afecta tanto a los profesionales que nos dedicamos a esto como a nuestros posibles clientes, es demasiado reciente, es demasiado cambiante, evoluciona una velocidad diferente a nuestra capacidad de adaptación profesional.

La realidad es que a todo esto se le ha unido una situación económica crítica y ante la apertura de un nuevo nicho de trabajo y mercado, se han volcado en el miles de personas (y las que quedan). Y de pronto... ha salido una cosecha de expertos... ¿cómo se puede ser experto en algo que cambia todos los días? Ninguno de nosotros puede considerarse experto en este nuevo mundo digital dirigido a las empresas. En un mercado que apenas está naciendo no puedes tener experiencia, y sobre todo, no puedes extrapolar lo que funciona en el mundo offline con el mundo online, son dos mundos completamente diferentes, y ese error lo están cometiendo demasiados profesionales...

Podemos tener experiencia, algunos más que otros, en estar en Internet pero extrapolar esta experiencia cuando se trata de incorporar a una empresa a este mundo es un asunto muy diferente, ahí nos jugamos el dinero de otros y en algunos casos, todo lo construido durante años. A mí esto me da mucho miedo, soy muy prudente cuando mis consejos o decisiones van a afectar la economía de terceros. Otros sin embargo, no lo son tanto, se alojan en su zona de confort y piensan que ya lo saben todo... que equivocados están.

Y enfrente ¿que tenemos?

Nos encontramos con posibles clientes que han oído campanas, que incluso usan personalmente la red y que en su mayoría creen que su incorporación a ella les supondrá una mejora de su economía. Los profesionales solemos cometer un grave error, pensar que todo el mundo conoce gran parte de este mundo y la realidad es muy distinta, un porcentaje ínfimo de la población activa conoce realmente el potencial, el manejo y los resultados que se pueden obtener en este mundo digital. Y hablamos en términos que no nos entienden, más o menos los que nos pasa cuando vamos al médico y nos da una explicación de lo que tenemos...

Nadie va a poner alegremente en tus manos, un negocio que le ha llevado años, muchos problemas y muchas horas de sueño perdidas, levantar.

Por estas cosas creo sinceramente que vivimos en la era del analfabetismo digital, tanto profesionales como clientes estamos inmersos en ella.

¿Cómo saldremos de ella?

Es cuestión de tiempo, más del que pensamos. Es cuestión de ser conscientes de ella, si no reconocemos que somos analfabetos digitales, nunca intentaremos ponerle remedio.

Por parte de los profesionales, la formación debe ser continua, día a día. Pero no una formación basada en lo que escriben otros, normalmente mal traducidos de los mercados anglosajones, si no acudiendo a las fuentes, aprendiendo a distinguir la paja del grano. Aprendiendo de nuestras propias experiencias, de las experiencias de otros, analizando los resultados obtenidos día a día y sobre todo... ser muy sinceros con los clientes y alejarnos de nuestras zonas de confort. Y evidentemente... formación, hay cursos especializados muy recomendables para profesionales.

Para los clientes sería muy fácil recomendar la contratación de profesionales pero pienso que antes deben formarse, deben entender y comprender en que consiste el mundo digital. Actualmente les ocurre como a los que no saben leer, ven los símbolos, pero no entienden su significado. Hasta que esto no ocurra, soy de los que cree que si las cosas no se entienden, mejor dejarlo...

Y si... vivimos en la era del analfabetismo digital.



Autor: . Consultor y auditor en posicionamiento web. Desarrollo de aplicaciones, diseño y programacion de plataformas y paginas web. Formación, profesor en el Programa SmmUs (Social Media Marketing) de la Universidad de Sevilla. Cursos sobre social media en Cámaras de Comercio de Málaga, Sevilla y Córdoba. Puedes encontrarme en Google Plus y Twitter .

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